jueves, 11 de febrero de 2016

¿Existe el futuro?

Hoy me levanté pensando en que todos los días realizo la misma rutina... que todos los días al levantarme escucho el mismo, citando una frase de Danitse, silencio absurdo de cada mañana... los mismo pasos, los mismos caminos, las mismas llegadas... las mismas personas.
Y recuerdo un pensamiento de uno de los grandes psicólogos que he tenido la dicha de conocer y aprender, mi actual profesor, que más o menos parafraseando dice así: Somos nosotros mismos quienes nos ponemos las condiciones para tener la vida que queremos.
Pero... ¿y si es difícil encontrar esas condiciones? o peor ¿si es difícil saber qué queremos? - curioso descubrimiento al confundirme al tipear peor y pero tienen las mismas letras - ¿Cuándo es la edad propicia para comenzar a cuestionarte tu misión de vida? ¿No hay? Yo lo pienso desde la primera vez que escuché esa palabra misión, más o menos a los 7 años (claro que no todo el tiempo porque es un tanto abrumador) pero ahora esa sensación vuelve incrementada.

La cultura, tu contexto, las personas que admiras, las personas que tienen cierto poder sobre ti y tus decisiones -cof cof tus padres cof cof- todos ellos influyen en tu manera de pensar porque así te formaste, así se crearon tus esquemas y con ellos has vivido toda tu vida (¿te has puesto a pensar en ello? espero no haber arruinado tu plan) es que es cierto, todo lo que quieres hoy, es por causa de lo que esas entidades han creado en ti y ellos se formaron gracias a sus entidades inconscientes... entonces ¿somos lo que somos gracias a nosotros o a ellos? Creo que me estoy yendo por la tangente. Amo mi forma de pensar, pero a veces mi línea de pensamiento simple vuelo más alto que un kriptoniano.

Hace poco encontré estas imágenes y mi comentario está al finalizarlas.







Esta historieta finaliza diciendo "Cuando encuentres algo que te haga feliz, no te preocupes por lo que diga la gente, bastante difícil es encontrarlo".
Entonces volvemos a la misma pregunta: ¿Qué pasa si aún no encuentras lo que te hace feliz? o quizá lo sabes pero tu mente te repite: de eso no vas a vivir, además muchas personas quieren eso y es difícil acceder a ello.

Soy de quienes creen que no es bueno pensar mucho en los problemas porque lo único que hacemos es incrementarlos y empeorarlos, sin embargo, es inevitable ponerse a pensar que las decisiones que tomes en el hoy tendrán una gran repercusión en el mañana. ¿Te has puesto a pensar cómo te ves de aquí a 5 años? ¿Te ves en el mismo lugar? ¿Te ves trabajando o estudiando? ¿Te ves con familia o viajando?... ¿Te ves?

Actualmente y de acuerdo a la edad que tengas, quizá no estés en condiciones para darte el lujo de rechazar ciertas oportunidades, pero siempre es bueno hacerse una pregunta: ¿Es esto realmente lo que te hace feliz? y si la respuesta es no, entonces: ¿Tienes algún beneficio a futuro con lo que estás haciendo? Si es así ¿Por cuánto tiempo es la proyección de este beneficio? y ¿Cuándo sería el momento apropiado para dejar de hacerlo y buscar lo que te hace feliz? Si ya encontraste tu respuesta. Me alegro muchísimo por ti y lo único que me resta por decir es: ¡Buenas vibras!

Sé feliz.




miércoles, 11 de marzo de 2015

¿Dejar a tu niño interno?

El otro día, mientras caminaba por ahí, escuché a una Sra. criticar a su hijo adolescente, quien para ella, seguía comportándose como un niño... pensé "es normal que los padres hagan ese tipo de comentarios a los adolescentes, después de todo, quieren verlos crecer... aunque al mismo tiempo quizá no" seguí caminando y más adelante un Sr. hablaba con un conocido suyo burlándose sobre el fanatismo infantil que tienen algunas personas con ciertas cosas, él dijo "parece un niño obsesionado con un carro o un dibujo animado" y lo asocié con el caso del adolescente.

De niños somos de todo, somos bomberos, agentes del FBI, espías, brujas y magos (porque realmente tenemos poderes mágicos) somos millonarios y jefes de una gran corporación dispuesta a acabar con los malos... somos de todo... en nuestros interminables juegos que son interrumpidos por el almuerzo, la leche o nuestro programa de TV favorito.
Pero qué pasa cuando crecemos (o sea, cuando pasamos de primaria a secundaria, porque es otro mundo ¿o no?) cuando las etapas van pasando y las responsabilidades ya no sólo se centran en tender tu cama, lavarte los dientes y tomar toda tu leche ¿Qué pasa cuando nos olvidamos de nuestro aventurero interno? Solía pensar que algunos adultos eran zombies de las decisiones que habían tomado, y como tales seguían a la multitud, dejando sus colores infantiles con cada paso que daban. Yo no quería que eso me pase a mí, pero no sabía qué hacer ¿protestar para dejar de crecer? ¿patalear para ser una niña otra vez? ¿qué cosas hacía de niña que me hacían sentir bien? No quería olvidar a la pequeña y traviesa Giuli que aprendió muchas cosas valiosas que ahora me son útiles. Así que recordé canciones, sí, porque con cada canción uno lo asocia a un determinado momento y sensación... busqué dibujos y animes que veía de pequeña y vinieron a mí un sin fin de recuerdos y las ganas de llorar me abundaron. No sólo recordé a esa niña, sino que la abracé dentro de mí, porque sabía que estaría segura si la tenía presente siempre; ella, con su chispa de alegría.

Muchas veces solemos olvidar de que lo que somos, es gracias a las situaciones que hemos atravesado; que los recursos que usamos, nos funcionan porque los venimos utilizando desde que los hicimos nuestros de pequeños. ¿Por qué nos encariñamos rápido con algo o alguien? Quizá sea porque de algún modo se nos hace conocido, y queremos revivir ese sentimiento. Los gatos, por ejemplo, sólo comen lo que de pequeños les dieron de comer.

Tomémonos un tiempo para retrocedes en el tiempo, encontrarte con tu niño interno y abrazarlo, decirle que todo estará bien y darle las gracias por recordarte la inocencia y las ganas de crecer que tenía para realizar de verdad todos esos juegos que amaba.


(Escuchaba esta canción mientras escribía)

Sonríe y abre tu mente...

sábado, 3 de enero de 2015

"¿Alguien tiene alguna pregunta?"

Me ha pasado, y se que a ti también. Sí, tú, quien me está leyendo.... bueno, no a mí, sino a esta entrada de mi blog ("blog" es una palabra rara... ¡ay! me voy por las ramas) ¡Te ha pasado! que cuando estás escuchando algún discurso/ponencia/clase/quéseyo muy atento (obvio) tratando de asimilar lo que oyes, y durante ese proceso tu mente comienza a desarrollar preguntas que al oir la frase "¿alguna pregunta?" ¡desaparecen! ...si no te ha pasado por lo menos una vez: No eres humano. ¿Por qué? Pues porque lo digo yo y punto.
Se me hace curioso, y hoy me pongo a pensar en ello al ver una entrevista a una persona que admiro mucho y de quien hablé en mi anterior post. Recordé que ella pedía preguntas, se notaba que tenía muchas ganas de aclarar muchos puntos que todos sabíamos que existían, pero que curiosamente no aparecían... ¿Se habrán escondido? ¿Se habrán trabado? ¿Por qué yo tampoco pregunté?
Quizá fue un "¡Ay! ¿y si es algo tonto? ¿y si ya lo mencionó pero no me acuerdo? ¿Y si me constesta mal?" para mí, lo curioso, es que cada que aparecía una pregunta en mi cabeza (en dónde más, pues) me la respondía yo solita y ya no sentía la necesidad de levantar la mano... o quizá es que no recordaba la pregunta que sabía que había formulado antes... ksdjfs no sé, y es una sensación media rara que combina varias emociones - frustración, ansiedad, miedo - es una segregación de adrenalina a full... o por lo menos eso me pasa a mí, porque he visto a la gente fresca (así llamo yo a aquellos seres que les llega las miradas, el qué dirán, las choteadas, tal vez porque se creen "superiores" al ser tan narcisistas que necesitan darse a conocer, o porque realmente tienen amplios conocimientos intelecual y socialmente hablando que les permite explayarse en lo que les viene en gana... ¡ay! me fui por las ramas otra vez) que sale y habla y pregunta y dicen un montón de cosas (algunos sin contenido otros con un contenido que te deja boquiabierto) Y yo me quedo "yo también quiero levantar la mano y hacer una pregunta "inteligente" y que todos se queden mirándome como que "Oooh ella sabe" ¡PERO NO! ¡Porque o me contesto yo sola o me olvido la pregunta! Entonces, para la próxima me aferro a la pregunta y no la dejo ir y no la dejo ir y mi ansiedad aumenta y aumenta y mis piernas se mueven y me sudan las manos (¡joder! se me va a resbalar el micrófono) y mi cabeza me duele y ya no aguanto más y ¡Pucha! ¡Vaya patología! ("Pucha" también es una palabra/expresión rara, no se preocupen, acudo a una psicóloga) 

Y... ¿Entonces qué hago?
En primer lugar, no soy quién para decirte lo que deberías hacer, porque tampoco he encontrado dicha respuesta - a pesar del "oh, pero ya casi eres psicóloga... deberías saberlo" - No. 
En segundo lugar, no hay un cómo, no hay un manual de autoayuda para hacer bien una pregunta. No.
Y en tercer lugar, no creo que eso sea lo que buscas al leer esta entrada. No. (No sé porqué la gente siempre acaba en un "y tercer lugar" ¡hay más números, gente!)

Quizá te haya servido esta mini introspección que tuve al recordar aquellos momentos de inseguridad en los que quise preguntar pero no sabía cómo, quizá no. Pero también hay momentos en los que te armas de valor y levantas la mano y ¡Oh, milagro! las palabras fluyen al hablarlas, por eso la comunicación verbal es un arma poderosa.

Hoy te digo, no hagas siempre lo que te dicen, a no ser que realmente sepas que es algo que necesitas hacer/mejorar/cambiar. 
Sonríe :) 
¿Escuchaste? Eso es para tí ;) 

lunes, 10 de noviembre de 2014

Un Por Qué...


Llegas a una etapa de tu vida en la que muchos cuestionamientos bombardean tu cabeza y comienzas a decirle sí a un millón de proyectos que a las finales no sabes si terminarás o que simplemente aceptaste con el afán de callar/apaciguar esas preguntas.
Está demás añadir que la presión social y familiar es tan grande como espacios vacios en el cráneo (qué terrible comparación) y que además te exigen cosas que a veces nos es imposible cumplir (¿¡Qué!? ¿tenemos cuatro brazos? ¿nuestra generación mutó? ¡¡No entiendo!! - Si me lees, imagíname gritando, exagerando y aguantando la respiración al hablar porque así es la cosa)
Por suerte la vida te da indicios... que, lamentablemente, no muchos saben ver.

Estudio psicología (Oh qué novedad - si me leíste antes o me conoces, porque sino sí sería novedad) pero al pensar en el por qué y qué cosa me movió a continuar y no a dejarla de lado como muchos hacen al ver lo complicado que se pone... me doy cuenta que esa necesidad (porque ya se vuelve una necesidad) de apoyar/ayudar/cooperar con o para alguien... siempre ha estado presente en mí desde pequeña.

Dentro del campo de prácticas he podido observar varias formas de pensar, que dentro de lo que yo conocía no encajaba (Oh, claro, porque soy chica de mundo, pues... No.) eran muchas cosas que no entendía y que he ido descubriendo poco a poco, dándome respuestas al ponerme en su lugar. Jóvenes entre 15 y 17 años que, próximos a salir de su zona de confort: el colegio, no están muy seguros de lo que harán, el mundo que descubrirán, la alegría de empezar una nueva etapa, los pajaritos cantando y el sol, o bueno, la lluvia sonriéndoles... por MIEDO a equivocarse, a que les digan "No te cambies de carrera, porque eso no es digno de una persona seria". Yo les enseño, dentro de lo poco que sé, que para lo que eres bueno, siempre ha estado presente desde pequeños, y que equivocarse está bien, porque es parte de tu descubrimiento y que si no nos equivocamos, no aprendemos y vivimos nuestras vidas de rodillas y con constantes dolores de espalda.

Cuando era pequeña, mis padres me enseñaron a respetar, cuidar, crear y dar; lecciones valiosas por las cuales les estoy eternamente agradecida... pero ojo, que no fue "hijita, la vida es..." ¡NO! ellos (los muy vivos) me llevaban a sus eventos y me dejaban por mi cuenta como quien libera a un cachorro de su correa en el parque, mientras ellos repartían, cantaban, jugaban con niños que ni siquiera conocía y pues... los celos nunca faltan; hasta que poco a poco me di cuenta que cuando das algo que tú quieres a alguien que lo quiere más que tú, te sientes bien y haces sentir bien a ese alguien, cosa que disfrutan juntos en un abrazo.
Con el tiempo las situaciones trajeron consigo una serie de cambios, y parte de lo que aprendí, se apagó, o como yo prefiero decirle: Se quedó sentadito esperando volver a ser llamado. 

A veces no nos damos cuenta de lo que estamos haciendo o no nos detenemos a darle una conexión con cosas del pasado hasta que viene alguien (con más experiencia, claro) y te cuenta su historia, permitiéndote así rebobinar la cinta de tu memoria y conectarse con aquellas experiencias que te ayudaron a formarte en quien eres hoy.

Que alguien tenga ese poder sobre alguien es increíble: ¡Mover masas! 
Pues tengo la gran suerte de encontrar personas que en el momento justo, salvan mi motivación y las ganas de seguir adelante con los mil y un proyectos que tengo pensados hacer.

Este año (Hoy 10 - 11 - 14) he conocido a una de las personas que más admiro, y no por su trayectoria, sino por las cosas a las que se dedica. Tal vez no ha sido una experiencia tan personal como me hubiera encantado, pero las enseñanzas y sobre todo la energía con la que las transmitió, impulsó en mí esa chispita que necesitaba para poder decir: ¡Sí! Sí se pueden cambiar las cosas con un esfuerzo pequeño pero sincero. Al finalizar la ponencia (y el juego del que me hubiera encantado ser parte, pero no fue -pobredemí-) millones de preguntas se me venían a mi mente que al querer traducirlas en palabras, se esfumaban al darme yo misma la respuesta jajaja como siempre me pasa. Temas que iban desde experiencias propias con los niños con los que trabajo hasta la increíble necesidad de hacer reír a otros como forma de apoyo emocional que se convierte en apoyo físico porque esa hermosa sensación produce ganas de actuar y moverse para que otros también la sientan. (Gracias, Wendy)

Y del mismo modo, ella recibió ese impulso de otros con muchísima más experiencia... el punto está en actuar y no quedarse en el "oh.. qué bonito... y...ehm... ya." sino de salir a la cancha y jugarse por lograr ese cambio que queremos, aunque sea con un granito de arena. ¡Dale ese por qué a tu camino!

Hoy te digo: ¡Suelta los brazos y camina mirando a los demás!
Sonríe :)

viernes, 22 de agosto de 2014

Tener Fe no significa "Creer"

He pensado mucho en cómo titular esta entrada (como otras veces, quizá). Hoy vi una película junto a mis padres acerca de una historia basada en hechos reales: "Heaven is for real" (el cielo es real) y me ha puesto a pensar en muchas cosas.


Resumiré la historia (sin ganas de spoilear) Se trata de una familia que atravesó una situación bastante delicada con la salud del hijo menor, quien durante una de sus operaciones (acorde al libro - sí, hay un libro al respecto - porque en la película sólo muestran una gran operación) tiene una experiencia religiosa (o visión para algunos) en la que es llevado por Jesús al cielo y donde conoce a su bisabuelo y a una hermana que murió en el vientre de su madre. Cabe resaltar, que el niño (de 4 años de edad) crece en una familia religiosa cuyo padre es pastor de su iglesia. 

Muchos han criticado esta historia, ateos (oh! qué sorpresa) agnósticos, creyentes de toda religión... y críticas un poco... bueno, supongo que no me esperaba que las personas que están muy pegadas a sus creencias puedan abrir su mente a la posibilidad de que esta historia sea cierta, pero tampoco esperaba respuestas tan "apegadas a la letra" como para llamar a esta historia "antibíblica". 
Por mi parte, sé que en los últimos dos años mi fe ha tambaleado un poco, e incluso he llegado a llamarme agnóstica (no lo sé, quizá sea porque debido a mi carrera, debo llevarlo todo a una base teórico-científica comprobada) pero aún no he llegado al punto de dejar de creer que el cielo, tal y como nos lo enseñaron en nuestra catequesis cuando nos obligaron a dar la Primera Comunión, existe. Tal vez hay cosas de las cuales aún no estamos preparados para creer, tal vez tengamos miedo de que lo que no podemos ver supere lo que conocemos y no podamos controlarlo (porque somos propensos a querer controlar nuestro entorno)... o tal vez sólo sean ideas mías.

Cómo siempre, no podía quedarme con la duda que me trajo ver esta película, así que comencé a investigar y en una de las tantas páginas que abrí buscando respuestas, opiniones y qué se yo, algo que me diga que lo que vi y que me conmovió tenga alguna repercusión en otros tal y como pasó conmigo, o algo así; encontré esta pag. (disculpas para aquellos que no saben mucho inglés)


Donde se pueden observar una serie de comentarios que dejan mucho que pensar, cosas como "son inventos de un niño que quiere convertirse o ser un héroe", "es una historia exagerada que le sucede a un pastor que dirige una iglesia fallada en un pueblo agnóstico", "son cosas que el niño imaginó porque lo escuchaba diariamente de su padre"... hacen que te des cuenta que realmente las personas no quieren ver más allá de lo que se han repetido durante muchos años (sea cual fuere su creencia) y que el miedo, la desesperanza, la ceguera que sufren es aún más fuerte de lo que yo creía. Ante esto, en uno de los comentarios, mi respuesta fue:
"People criticize according to what they know. I think if we were on that position (of the father), perhaps our thinking may be different from what we discussed in here. Anyway, we should respect the opinion of others about their faith." (Las personas critican de acuerdo a lo que conocen. Creo que si estuvieramos en la posición del padre, tal vez nuestro pensamiento sea distinto a lo que se discute aquí. De todas formas, deberíamos respetar las opiniones de otros acerca de su fe)

Ya hice mención acerca de lo importante que es en psicología (mi carrera) basar lo que conocemos en un sustento teórico, pues adivinen qué, durante casi 4 años estudiando había perdido la motivación y el amor a esa cerrera, pero al cursar el 7mo ciclo (esto es algo que siempre comento) llegó a mí una teoría que me abrió los ojos y me dijo "hay teorías que se basan en hechos tan complejos y sencillos a la vez, poco ortodoxos por algunos pero siempre usados por otros, que dan mayores resultados", durante el 9no ciclo volvió y con mayores argumentos en los que temas como reconocer a un hermano que murió antes de nacer tiene gran repercusión en nuestro vivir de ahora, hicieron que me de cuenta que realmente mantener un pensamiento divergente, pensamiento lateral, tener "la mente abierta" ayuda bastante cuando quieres ayudar a los demás.

El título que he colocado es básicamente en lo que leía, personas que dicen creer en Dios, pero no creen en una simple historia de la fe de un niño de cuatro años, simplemente ¿por qué? porque no está en la Biblía? Creo que si dejáramos de lado aquellos pensamientos que se niegan a creer en otras posibilidades, tal vez estaríamos más dispuestos a entender lo que sucede con cada uno de nosotros, y quién sabe (you may say i'm a dreamer) mejoremos como personas y lleguemos a cambiar la tan terrible realidad que vivimos hoy (but i'm not the only one).

Dejaré por aquí el trailer de la película, a mí me animó a leer el libro.


Mi frase para esta entrada no sólo será "sonríe", sino también: "Cree".
(En las muchas posibilidades que se pueden encontrar en este mundo... en esta vida)

martes, 29 de julio de 2014

La vida de un psicólogo... algo así.

El trabajo con personas es mucho más complicado de lo que algunos piensan. Si eres parte de alguna rama de la medicina, si eres psicólogo (lo cual podría estar dentro de lo anterior, pero algunos prefieren separarlo), si has estudiado derecho, o incluso si trabajas como mesero, vendedor, etc. sabes de lo que hablo. Ok, las otras carreras no se quedan atrás, pero es que es distinto que el trabajo sea directa y constantemente con las personas que a través de objetos o redes virtuales.


Enfoquémonos en la segunda carrera mencionada, ya que es en la que me metí hace (casi) 5 años... Piscol... digo, Psicología :) /mala broma, lo sé, pero así lo leyó una de las pequeñas de mi centro de prácticas hace poco y me pareció gracioso, aunque ella no lo entendió/

Creo no equivocarme cuando digo que cada profesional, cuando ya está haciendo prácticas y se enfrenta con la realidad en la que se ha metido, piensa "Mi carrera es la más difícil, no puedo imaginar a nadie haciendo lo mismo" bueno, es porque no se ha puesto en los "zapatos de otro" y es que cada uno nos toca experimentar en algún momento de nuestras vidas con toda clase de personas... y cuando digo toda clase, es toda clase de personas... Pero generalmente es de un "qué tal, ok, adiós (espero no volverte a ver jamás en mi vida entera)" lamentablemente, con los psicólogos no es así, debemos "mantener una postura" ante estas personas ya que por algo nos buscan, hay algo mal en ellas que anda mal en sus vidas y necesitan desfogarse y /o encontrar una solución (acoto aquí que el "y/o" se usa, porque hay personas tan testarudas u orgullosas que prefieren no ver el problema y simplemente desfogar para luego volver a caer en ello, pero de eso ya hablaré en otra entrada) y si no es lo que están buscando simplemente ponen una terrible/horrible/medachucaque/meojearon/fea expresión y se van, o para ser más profesionales, los derivamos a un colega que pueda manejar su caso.

Hay que tener en cuenta aquí que a diferencia de los doctores o los abogados que son personas mágicas con una inteligencia divina que llegó al cliente para salvarle la vida (pensamiento tomado del 89.9% de los seres humanos) los psicólogos son (aun no me incluyo) personas que ("bué" quizá sea bueno que vaya, "bué" quizá "sí estoy loco", "bué" si no hay otra opción...) quizá te ayuden o tal vez te empeoren... quién sabe, después de todo, tú fuiste criado sin necesidad de ir a un psicólogo, tus padres, tus tíos, abuelos y tatarabuelos no tuvieron la necesidad de ir a un psicólogo y míralos que bien están ahora, claro que si no fuera porque toman alcohol todos los fines de semana y una hora al día después del trabajo, o lloran el día entero sólo porque no encontraron al gato o porque deben tomar pastillas para dormir, estarían perfectos... no?

Me dedico a la rama educativa, porque siento que así es más sutil el decir "oye, tú y tu familia necesita urgentemente darse cuenta de algunas cosas para poder continuar estables" aunque algunas personas toman el hecho de tener a su disposición a una psicóloga como si fuera "Oh, tú mágicamente sanarás a mi hijo de su manía de morderse las uñas, sólo necesitas usar tu varita y mi hija dejará de cortarse las venas, usa tu capa mágica y vuelve a mi hijo mejor en matemáticas" claro, gente, así trabajamos nosotros... con magia! :D y eso es algo que sólo piensan las madres (y de vez en cuando un padre) de familia? ¡NO! Las docentes también... no todas, claro... pero en la poca experiencia que tengo, me he dado cuenta de tres tipos de docentes cuando de intervenir en el trabajo psicológico de sus alumnos se habla: Aquella que está dispuesta a entregar todos los materiales y aprender de lo que se hace, aquella que te escucha cuando se trata de un caso esencial para la paz del salón y se va cuando trabajas con todo el aula, y aquella que simplemente te otorga los casos, pero que está harta de esos niños y que si por ella fuera, te los regalaría para no tratarlos más, pero los quiere igual. Sé que hay más mezclas, pero aún las voy descubriendo poco a poco.

En fin, el trabajo directo con personas no es fácil, hay que saber acoplarse a ellas, sin juzgar, simplemente mantener un pensamiento divergente lleno de posibilidades, porque en esta vida puede pasar de todo y aquellos que estamos involucrados totalmente en ello, podemos dar fe que es verdad. El trabajo directo con personas no es fácil, pero es algo hermoso y gratificante el saber que estamos contribuyendo con algo para hacer que las cosas mejoren.

Dejaré un corto que me pasaron hoy para un mayor entendimiento... quizá de eso también hable en otra entrada :) Por ahora sólo digo: Disfruta de la profesión que tienes y sonríele a la vida por las cosa que te da.


lunes, 5 de mayo de 2014

¡Equivócate! :)


"De no haberme equivocado, no hubiera aprendido"

Estuve escribiendo durante un largo rato y me di cuenta que a veces podemos llegar a sobrepensar  las cosas a tal punto de caer en un abismo de conjeturas. Así que decidí borrar todo y recomenzar. Creo que ya he hablado de esto (sobrepensar), pero es algo que (me) pasa muy seguido y DE VERDAD debería dejar de hacerlo

- ¿de pensar?
- Jaja, de pensar de más.

Doy muchas vueltas, lo sé. Hoy las palabras de aliento/realidad/apoyo de la persona que más quiero de entre mis amigas, bastó para que me de cuenta que lo que me había pasado hoy es parte de la vida y que es necesario para que más adelante cuando vuelva a suceder, lo sepamos afrontar. 

Es necesario equivocarnos y no saber qué hacer frente a situaciones que, a pesar de haber escuchado en otros, no nos han pasado todavía. Lo que me pasó a mí, fue sentir frustración frente a un caso en mi centro de prácticas, a pesar de haberme esforzado... no funcionó... ¿frustrarse por una cosa así, en serio? - Sí, aunque creo que fue una acumulación de lo mismo - el estar sola y sin guía en un nuevo lugar es difícil (pero no imposible) y las frustraciones llegan. O no recuerdan (tal vez no lo recuerdan) la primera vez que, de pequeños, trataron de leer o escribir o tender su, para ese entonces, gigante cama solitos, o cuando decidieron irse a sus colegios solos... frustración, miedo, confusión... difícil, pero no imposible. Pues lo mismo, en lo profesional pasa, pero es parte de la experiencia para ser mejores en un futuro cercano :)

Entre lágrimas pensaba lo afortunada que soy de tener una amiga tan genial y linda que a pesar de haber estado trabajando se tomó un tiempo para llamarme y tranquilizarme :) 

Hoy yo te digo, NO TE RINDAS, SIGUE ADELANTE, las dificultades serán peores, pero tienes el apoyo de quienes te aman y de pensar que todo siempre - y recuérdalo - SIEMPRE TODO MEJORA.
 - Sonríe ;) -